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CARACTERISTICAS DE LOS CABALLOS DE LA PLANICIE CUNDI-BOYACENSE

Se desarrollan en un hábitat de humedad y de planicie, nacen entre los pantanos y desarrollan un típico andar en las manos "pinceleo" el que los peruanos llaman "término".

Este caballo que se cría en el pantano es muy distinto al de "pistoneo", porque andar de esta forma le hubiera implicado tener que hacer un gran esfuerzo para salir de los pantanos; en cambio, el movimiento de "pincel en las manos", los hace despegar facilísimo. Para poder sobrevivir en ese terreno, eran de casco ancho y "hacían el término" para que les rindiera más dentro del agua y los pantanos.

CARACTERISTICAS DE LOS CABALLOS DEL SUROESTE ANTIOQUEÑO

Se desarrollan en las montañas, entre mucho barro y caminos de cangilones muy profundos que se hacen en las trochas en el monte.

Caballo típico, suave de andar, de pistoneo. Por el frente se puede observar que las manos y las patas son de pistón, característica que desarrollan para no caerse cuando se metían en cangilones. El caballo conserva este "andar de pistón", de gran elasticidad y potencia que se pueden ver: en el Paso Fino, en la Trocha Castellana y ahora, en la Trocha Pura Colombiana.

En los años 30 se vienen de la Ceja (Antioquia), Heliodoro Londoño Jaramillo y sus hermanos, a la Sabana de Bogotá. Al llegar conocen a Manuel Vicente Umaña, propietario Hacienda "La Chucua" en Soacha. Allí tenían unas yeguas que se llamaban las yeguas "Chulas". Al ver Heliodoro Londoño esas yeguas, las cruzó con sus dos caballos reproductores en los que vino: "El Mico" y "El Antioqueño". Cruzan en ese yequerizo, las yeguas negras de La CHUCUA, que eran fenotípicamente parecidas a lo que hoy son los caballos peruanos, yeguas de "término", de pinceleo en las manos, arrastradas de patas pero muy suaves y de un temperamento impresionante en brío, con los dos caballos traídos de Antioquia: el MICO y el ANTIOQUEÑO que eran de "paso castellano", y producen magníficamente y de allí nace la famosa estirpe de los resultados chucuanos dentro del "paso castellano".

Todo el mundo comienza a admirar y a montar esos animales y gustan mucho; todos los que tenían caballos en Antioquia, Valle, Quindío, Caldas, Risaralda, Cauca (Popayán) y básicamente donde cuidaban bien los caballos, se encantan con esos caballos y comienzan a cruzar sus yeguas y caballos con esos ejemplares, porque todos querían tener en su casa un ejemplar fruto de esa estirpe por ser animales suaves, muy fogosos y que les rendía mucho al caminar. Surgió entonces una raza muy briosa, muy dócil pero que desplaza mucho al andar. Muchos criadores importantes vienen a comprar yeguas y caballos donde los Hermanos Londoño a la Hacienda La Chucua en Soacha.

De allí se va el caballo DELIRIO para Pácora (Caldas) y desde el año siguiente todos los pedigrees van a yeguas chucuanas, y se vuelve genérico el nombre "chucuano".

Se llevan también caballos chucuanos para la Hacienda El Trejo en el Valle del Cauca y comienzan a cruzarlos; nuevamente los caballos encuentran tierra muy pantanosa y anegadiza, en la cual nuestros caballos de la planicie Cundí boyacense se defienden muy bien por ese movimiento de pinceleo, mucho más que el de pistón. Esto sucede más o menos en el año 40.

Sacan sus primeras crías y regresan al criadero de La Chucua. Los dos caballos antioqueños el MICO y el ANTIOQUENO comienzan a padrear a sus hijas. Como nuestros abuelos eran muy celosos de cruzar padres con hijas, tienen que vender estos caballos y entonces el MICO va a parar a Popayán. Lo lleva el maestro Valencia, padre del ex-presidente Valencia, para padrear allá.

En esa época, Popayán es una ciudad colonial sumamente importante, tal vez mucho más importante que Cali y otras. El orgullo de nuestros antepasados lo fincaban en la calidad de los caballos y en cuantos tenían, y lo más importante, en que ellos pudieran criar sus propios animales.

El país se llena de esos animales de origen chucuano y después de los años 50's cuando alguien le quiere dar prestigio a sus caballos dice que es hijo de una yegua o caballo chucuano. Se vuelve genérico ese denominativo como hoy en día el de la familia de los Resortes.

De esa mezcla de la planicie Cundiboyacense se llenan: Vélez, Antioquia, los Santanderes y también comienzan a salir ejemplares para Venezuela.

En la Sabana aparece también otro caballo famosísimo, de los señores Riascos en Sogamoso en la Hacienda El Salitre, llamado MARINO (1920-1943) que compra Don José Jararamillo VaIlejo y se lo lleva para su Hacienda El Arco en el Quindío. Es un caballo patirrajado, grande, bayo, crines negras, que produce muy bien con las yeguas de esa región. El caballo MARINO de Armenia vive más o menos 20 años y deja bestias extraordinarias en el Quindío, Risaralda, el Viejo Caldas y norte del Valle.

Luego vienen ya las competencias de "calentanos" Y "sabaneros", en esa época se hacían competencias entre los caballos de la sabana y los procedentes de tierra caliente. Hacia el año 40 viene por primera vez a Bogotá un reproductor importantísimo que es el caballo COMETA, que viene a competir en la exposición del Hipódromo de la 53 y queda tercero; le gana un caballo moro llamado Delfín.

 

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